Si cae alguien de Altura, hay que inclinarlo

SI CAE ALGUIEN DE ALTURA, HAY QUE INCLINARLO

 

¿Escucho alguna vez una recomendación como esta?

Los accidentes son un evento inherente a la vida del hombre, y en mayor o menor  grado en algún momento de nuestras vidas, sufriremos sus consecuencias, pero, ¿cómo actuar cuando por alguna circunstancia, nos ocurre, o afecta a alguien en nuestro entorno? Como suele pasar por nuestra mente: “eso les ocurre a otros”, una situación como esta nunca la tendremos que enfrentar de manera directa o indirecta y creemos que, solo la conoceremos en los noticieros, donde tristemente día a día, se suman victimas que entran a engrosar la lista de muertes o lesionados en accidentes; pero, ¿cómo interpretar esta expresión que por un momento entra en contravía en nuestra mente? “Si alguien cae de altura, hay que inclinarlo” en nuestra base de datos, en nuestro conocimiento, oímos decir que el tiempo frente a la atención de una situación de emergencia, es un factor en contra, así que hay que actuar rápido, cada segundo cuenta, y bajo esta premisa, sin mayor reflexión y análisis reaccionamos buscando trasladar a como dé lugar, a quien ha sufrido un accidente y lo “inclinamos” sin medir las consecuencias, pero existe un agravante, existe una palabra clave en esta expresión: “Caer de altura”.

Dentro de las múltiples actividades que desarrolla el ser humano, ya sea como condición de su vida diaria, laboral, deportiva… existe el riesgo de caer de un lugar más alto a otro más bajo, acelerados por una fuerza a la que estamos expuestos  los terrícolas llamada gravedad, y que muchas veces sus consecuencias pueden ser graves. Es por esto que los trabajos en altura son considerados dentro de las calificaciones que hacen los analistas de riesgos, en el grupo de “Tareas de Alto Riesgo” pues sus consecuencias por lo general son nefastas, si no se toman las medidas de control necesarias para disminuir sus efectos y posibilidad de ocurrencia.

Como todo cuerpo que puede soportarse, tenemos una estructura que permite la mecánica y fortaleza que nos caracteriza, pero que frente a un accidente como caer de altura, esta estructura puede sufrir lesiones irreparables en nuestro sistema óseo, sin contar los otros sistemas, que igual se afectan, pero para simplificar este argumento, nos limitaremos a este como uno de los afectados; en él, un factor crítico lo componen las lesiones en la columna, la que aunque esta fraccionada en 33 partes, cualquier modificación forzada que causemos al multiplicarlas por un impacto, puede causarnos incluso la muerte; siendo entonces tan vulnerables en esta estructura, debemos tener en claro que frente a un accidente que “pueda” involucrar lesiones en la columna, aun sin estar seguros de esto, debemos tratar a la víctima como si lo tuviese, hasta que no se pruebe lo contrario, inmovilizando la victima desde su región cervical hasta la lumbo sacra, pero si es así, ¿dónde entra la expresión? “si cae alguien de altura hay que inclinarlo” esto contradice en nuestro análisis inicial las recomendaciones recién planteadas, pero es una manera jocosa, simpática o que intenta ponerle un toque de gracia, si es que la puede tener, frente a un accidente por caer de altura, pues si cae alguien de altura, por lo general hay que llevarlo a una clínica hay que “inclinarlo”, es un buen argumento empleado en mis conferencias y suele causar la reacción que posiblemente causo en usted, pues al plantearlo a la ligera, la respuesta inmediata es decir no, hay que evitar moverlo, si lo inclina puede mover su columna y lesionarlo aún más.

En la experiencia que día a día se enriquece con los retos de cada nuevo día, tengo la oportunidad de hacer estos juegos de reflexión de palabras que en ultimas, su intención es despertar la sensibilidad e interés de quienes participan en mis conferencias pues considero, que la seguridad de un trabajador no se logra solamente multiplicando el número de horas que asista a una u otra formación, en la que, muy probablemente se encuentre con reglamentos cuadriculados que aunque son necesarios y un punto administrativo, técnico y hasta legal de fomentar la seguridad, considero que antes que esto hay que capturar el interés, hay que preparar el terreno para poder sembrar en él y de esta forma se siembre una forma de pensar, de sentir, de valorar la vida, el trabajo, la familia y partiendo de allí, mostrar de manera diferente ese mismo mensaje pero con una estrategia, previamente planeada acorde a la población a quien se dirige, pues recordemos una particularidad de nuestras mentes, solo prestamos atención a aquello que nos interesa, aun cuando muchas otras pasen frente a nuestros ojos.

Considero que de esta forma un trabajador y en especial, aquel que desarrolle tareas de alto riesgo y dentro de estas los trabajos en altura, debe tener una formación que parta de lúdicas y el dinamismo que le permita al escucha, encontrar puntos de identidad que relacione con su vida diaria, e identifique la importancia de poner en práctica ciertos procedimientos y actitudes tendientes a su auto cuidado, resultado esperado que disminuirá el número de horas hombre de supervisores, capataces, jefes de planta o cualquier figura administrativa, en la que solo frente a la actitud policiva, se cumplen las ordenes, pero, en el momento que esta se ausenta, la desinformación, carencia de cultura, carencia de auto cuidado genera condiciones y actos inseguros.

Estos argumentos toman más valor cuando se logran implementar como parte de su sistema y no como programas aislados, que probablemente entraran en conflicto en algún momento de su implementación por las múltiples interpretaciones, estilos de liderazgo, formación o visión de quien tiene a cargo esta invaluable tarea de unificar criterios enfocados todos a un mismo objetivo, preservar la vida misma.

En este sentido se han notado la evolución y adaptación de normas técnicas, nacionales o internacionales que siendo aplicables a cualquier labor de Trabajo en Altura, pues la fuerza de gravedad actúa en cualquier parte del planeta, han comenzado a marcar un derrotero, un norte, y es así como en Colombia surge el “Reglamento Técnico de Trabajo Seguro en Alturas” y sin necesidad de entrar a especificar Decretos, Leyes o Resoluciones, es evidente son un punto de referencia que ha surgido en nuestro país y que, a mi parecer como parte de este proceso de implementación, determinan pautas de gran valor para la unificación de criterios técnicos en equipos, EPP, procedimientos y muchas partes que hacen el todo, permitiendo realizar un control en la calidad de cada uno de estos en su actuar, en cualquier actividad económica del hombre y en los que el resultado esperado deberá ser, la disminución de estadísticas de accidentes reportados día a día por la falta de consciencia, exceso de confianza, o ignorancia de quienes realizan las tareas y aun de aquellos que muchas veces las dirigen.

Es un momento de cambio, es un momento de ver la realidad de un país pujante, en el que las mayores fuentes de empleo son aquella mano de obra que ha sufrido la limitación de alcanzar mayores niveles de formación, viéndose obligados a desarrollar labores de alto riesgo, y aunque en este grupo, también existen perfiles profesionales, unos y otros pagan su precio en vidas humanas, al desconocer o ser negligentes en hacer uso de herramientas valiosas y que ahora desde el punto de vista gubernamental, el Ministerio de Trabajo ha brindado herramientas, que permitirán dar inicio a medios de control en todo nivel buscando un bien común, la seguridad.

Gracias a este proceso que está siendo implementado, quienes aceptamos el reto de medirnos a los perfiles y requisitos, para ser certificados y autorizados por esta legislación, tenemos un gran desafío frente a nuestro trabajo, pues con nuestro actuar estamos aportando a la implementación de la reglamentación y formación, de quienes son los actores directos e indirectos en cada capítulo de vida, que da inicio a un nuevo día para todos quienes salimos de nuestras casas, en busca de los sueños de nuestra familia, de nuestros propios sueños y que por ellos, debemos velar por la seguridad para tener la oportunidad al finalizar la jornada, de encontrar los brazos abiertos de quienes nos aman y esperan de regreso; aun así, habrá muchas tristes realidades en las que esos brazos quedaran extendidos esperando a su ser querido, el que tal vez, nunca regresara, ¿en qué grupo desea estar? La seguridad es un compromiso de todos.

Les envío un fuerte abrazo, Dios nos bendiga.

Artículo escrito en Octubre 10 de 2009(derechos de autor registrados)

Autor: Neurocoach  Alfonso Vanegas Ospina

Ing. Espec. Salud Ocupacional

Autor del libro: TIPS PARA LA RESILIENCIA Y ALGO MAS

 

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Me describo como persona emprendedora con iniciativa, con energía positiva y motivacional, con capacidad de gestión, consiente de la importancia de la inteligencia emocional, entusiasta dispuesta a aceptar los retos que enriquezcan aún más mi vida personal y profesional. (Autor del libro “Tips para la Resiliencia y algo Más”).

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